domingo, 23 de noviembre de 2014

Homosexualidad en la Biblia: David y Jonatán

David y Jonatán
Por Somos Ateos – Colaborador de ATEODOM / Asociación de Ateos Dominicanos

El artículo de hoy es bastante delicado y suele herir muchas susceptibilidades en el religioso que usa la religión para tapar su homofobia. Es tanta la animadversión y recelo que el religioso siente por la homosexualidad (aunque no todos), que el insinuar siquiera que algún personaje bíblico pudo tener algún episodio homosexual, lo considera como un insulto supremo. Y eso es precisamente de lo que se trata este artículo. Según la misma Biblia es bastante probable que una de las emblemáticas figuras bíblicas como el rey David, pudiera haber tenido un encuentro homosexual con otro hombre.

Esto que diré a continuación no es nuevo y ya ha sido varias veces expuesto, analizado y debatido desde hace mucho tiempo. Sin embargo, aún a muchos religiosos les sorprende y se alarman al saber por primera vez de ello. Es muy lógico que los homofóbicos líderes religiosos siempre oculten o le resten importancia a estos versículos. Es una defensa natural.

Veamos de dónde viene esta afirmación de “dudas muy razonables” sobre la sexualidad de David. Ojalá usted pudiese leer esto con la mente abierta y no pensando de antemano que estoy equivocado y que la Biblia es perfecta y sin tacha. Estoy seguro que si esta historia la leyese en otro libro que no fuese la Biblia, sin duda pensaría que los personajes poseen una ambigüedad sexual muy clara.

Sigamos paso a paso el argumento:

Lo primero que notamos son las numerosas alabanzas que el escritor del libro de Samuel tiene para con David:

1 Samuel 16,12

16:12. Envió, pues, por él, y le hizo entrar; y era rubio, hermoso de ojos, y de buen parecer. Entonces Jehová dijo: Levántate y úngelo, porque éste es.

No cabe duda que para el que escribió estas líneas, la persona de David le parecía un joven sumamente atractivo.

Luego recordemos cuando David, para entonces un jovencísimo pastor de la tribu de Judá, mató con una piedra de su honda a Goliat, el gigante filisteo que tenía amedrentado al ejército israelita. Admirado por la hazaña del muchacho, el rey Saúl lo hizo traer a su presencia para conocerlo. Y luego de esto David conoce a Jonatán, hijo del rey Saúl. Y…

1 Samuel 18,1-5

18:1. Aconteció que cuando él hubo acabado de hablar con Saúl, el alma de Jonatán quedó ligada con la de David, y lo amó Jonatán como a sí mismo.

18:2. Y Saúl le tomó aquel día, y no le dejó volver a casa de su padre.

18:3. E hicieron pacto Jonatán y David, porque él le amaba como a sí mismo.

18:4. Y Jonatán se quitó el manto que llevaba, y se lo dio a David, y otras ropas suyas, hasta su espada, su arco y su talabarte.

18:5. Y salía David a dondequiera que Saúl le enviaba, y se portaba prudentemente. Y lo puso Saúl sobre gente de guerra, y era aceptado a los ojos de todo el pueblo, y a los ojos de los siervos de Saúl.

Le aseguro que si no le dijesen que las líneas anteriores pertenecen a la Biblia, usted pensaría que estos dos personajes se traían algo. Hay mucho “amor” en estos versículos. Y esta atracción entre ambos (recuerde que en el versículo 1 las almas de ambos quedaron “ligadas”), llega incluso hasta el quitarse la ropa por parte de Jonatán y dárselas a David.

Pero leemos a continuación, que esta complicidad entre ambos es tal, que incluso se llegan a ver a escondidas y tener secretos entre ellos:

1 Samuel 20,1-3

20:1. Después David huyó de Naiot en Ramá, y vino delante de Jonatán, y dijo: ¿Qué he hecho yo? ¿Cuál es mi maldad, o cuál mi pecado contra tu padre, para que busque mi vida?

20:2. Él le dijo: En ninguna manera; no morirás. He aquí que mi padre ninguna cosa hará, grande ni pequeña, que no me la descubra; ¿por qué, pues, me ha de encubrir mi padre este asunto? No será así.

20:3. Y David volvió a jurar diciendo: Tu padre sabe claramente que yo he hallado gracia delante de tus ojos, y dirá: No sepa esto.

Llegando esta relación entre ambos a niveles tan profundos que abundan besos y lágrimas:

1 Samuel 20,41

20:41. Y luego que el muchacho se hubo ido, se levantó David del lado del sur, y se inclinó tres veces postrándose hasta la tierra; y besándose el uno al otro, lloraron el uno con el otro; y David lloró más.

Inclusive hacen una especie de pacto (¿de amor?) entre ambos, culminando de nuevo en efusivas expresiones de amor:

1 Samuel 20,12-17

20:11. Y Jonatán dijo a David: Ven, salgamos al campo. Y salieron ambos al campo.

20:12. Entonces dijo Jonatán a David: ¡Jehová Dios de Israel, sea testigo! Cuando le haya preguntado a mi padre mañana a esta hora, o el día tercero, si resultare bien para con David, entonces enviaré a ti para hacértelo saber.

20:13. Pero si mi padre intentare hacerte mal, Jehová haga así a Jonatán, y aún le añada, si no te lo hiciere saber y te enviaré para que te vayas en paz. Y esté Jehová contigo, como estuvo con mi padre.

20:14. Y si yo viviere, harás conmigo misericordia de Jehová, para que no muera,

20:15. y no apartarás tu misericordia de mi casa para siempre. Cuando Jehová haya cortado uno por uno los enemigos de David de la tierra, no dejes que el nombre de Jonatán sea quitado de la casa de David.

20:16. Así hizo Jonatán pacto con la casa de David, diciendo: Requiéralo Jehová de la mano de los enemigos de David.

20:17. Y Jonatán hizo jurar a David otra vez, porque le amaba, pues le amaba como a sí mismo.

Llegando esta relación entre ambos a tal punto que el mismo rey Saúl le reclama de forma bastante fuerte a su hijo Jonatán sobre su relación con el hijo de Isaí (David), y lo advertía de lo avergonzada que estaba su madre.

1 Samuel 20,30

20:30. Entonces se encendió la ira de Saúl contra Jonatán, y le dijo: Hijo de la perversa y rebelde, ¿acaso no sé yo que tú has elegido al hijo de Isaí para confusión tuya, y para confusión de la vergüenza de tu madre?

Y quizá el versículo más elocuente y descriptivo de todos es este:

2 Samuel 1,26

1:26. Angustia tengo por ti, hermano mío Jonatán,
que me fuiste muy dulce. Más maravilloso me fue tu amor,
que el amor de las mujeres.

¿Entiende por qué algunos pensamos que esta relación entre David y Jonatán va más allá que la de una fuerte amistad? Como dije antes; si usted no supiese que estas líneas pertenecen a la Biblia, de seguro pensaría que ambos personajes tenían entre ellos un fuerte vínculo homosexual.

Yo no he leído en la Biblia tantas expresiones de amor de un hombre para otro. Nótese que se repite constantemente la frase “Le amaba como a sí mismo”, y la última frase es lapidaria y condenatoria: “Más maravilloso me fue tu amor, que el amor de las mujeres”

La literatura cristiana tiene miles de líneas dedicadas a desmentir lo que para ellos es una “absurda teoría”, alegando, entre muchas cosas, que el episodio “ambiguo” entre David y Jonatán es simplemente “la máxima expresión de amistad entre dos hombres que se aprecian mucho…” ¡Sí, claro!

Recordemos que la Biblia condena de forma enérgica la homosexualidad, lo cual está plasmado en numerosos versículos bíblicos:

Levítico 18,22

18:22. No te echarás con varón como con mujer; es abominación.

Levítico 20,13

20:13. Si alguno se ayuntare con varón como con mujer, abominación hicieron; ambos han de ser muertos; sobre ellos será su sangre.

Deuteronomio 23,17

23:17. No haya ramera de entre las hijas de Israel, ni haya sodomita de entre los hijos de Israel.

Según RAE: Sodomía: f. Práctica del coito anal.

1 Corintios 6,9-10

6:9. ¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones,

6:10. Ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios.

En este versículo de 1 de Corintios, Pablo compara la homosexualidad con ladrones y delincuentes. Inclusive condena el más mínimo comportamiento afeminado. Pablo quiere que todos seamos machos vernáculos. Recuerde que estamos hablando del Nuevo Testamento.

Si nuestras sospechas sobre el comportamiento gay de David son ciertas, estaría pecando e incumpliendo de manera flagrante los estatutos bíblicos antes mencionados, o en todo caso habría una profunda contradicción bíblica, ya que por un lado la Biblia nos dice que es pecado el comportamiento homosexual y por el otro, no solo nos cuenta las “actividades” de David, sino que este individuo en teoría pecador impenitente, llega a ser el más grande y famoso rey de Israel.

Claro, hay que admitir que este episodio de David con Jonatán no declara totalmente “homosexual” al futuro rey. Recordemos que David fue posteriormente conocido por sus relaciones con las mujeres (solo superado por su hijo), hasta tal punto que en una ocasión le cortó el prepucio a 200 enemigos como pago para casarse con una hija de Saúl. David sería en todo caso bisexual.

Como ateo y como ser humano me preocupan y ofenden varias cosas alrededor de estas historias: primero, los múltiples versículos bíblicos que condenan y comparan a la homosexualidad con delitos abominables, tanto que inclusive merecen ser ajusticiados y lapidados quienes incurran en prácticas homosexuales, y segundo, la reacción de ofensa e indignación de algunos creyentes cristianos al insinuarse que algún personaje bíblico pudo haber tenido un comportamiento homosexual, y la manera patética y desesperada de buscar excusas para evitar tomar este episodio como real.

Para ustedes “Dios es amor”… por eso no deberían condenar el amor, independientemente del género. Dejen eso a su Dios.
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