lunes, 14 de junio de 2010

Por McGyver González
Colaborador de la Asociación de Ateos Dominicanos

SUEÑOS ROTOS ANTES DE SER SUEÑOS

El poeta romano Lucrecio dijo: "El miedo es la madre de todos los dioses".

Evidente es que el humano hará lo que sea para evitar el fin de la vida, es una necesidad arraigada por tradiciones implantadas, la gente se preocupa solo en pensar: ¿Que hacemos aquí? ¿Cual es mi posición en el universo? ¿Que significado tiene la vida? ¿De dónde vengo y a dónde voy? ¿Es la muerte y ya? ¿No hay algo más? ¡Quiero algo más!

La religión entra aquí como traficantes de sueños rotos y vendedores de esperanzas y alimentan esos miedos con historias elaboradas para sensibilizar a las masas mientras sus propósitos de conquista, dominio, poder y expansión se cumplen.

La gente no se preocupa en el futuro, pues para todos Dios viene el año siguiente, el siguiente y el siguiente, para ellos no hay necesidad de mejorar nada pues aprendieron que todo está perdido y contribuyen a malograr todo lo que está. Mientras tanto las instituciones religiosas se glorían del dinero obtenido, de las posiciones de donde pueden mover el mundo a sus antojos, y del control total de todo el maldito mundo donde todos somos esclavos de ellos.

Da lástima que estas personas son las que tienen las riendas de nuestro futuro, se encargan de asesinar en las mentes los sueños de aspiraciones a un futuro mejor, de ridiculizar la ciencia y de llamar blasfemo, hereje y satánico a quien no esté de su lado. ¿Estos son nuestros dueños? ¡Los amos y señores de nuestros sueños!

Arturo Schopenhauer dijo: Desear inmortalidad es desear la continuidad de un gran error.

En la antigüedad solo Dios tenía la capacidad de destruir el mundo, lamentablemente ahora el hombre también tiene esa misma capacidad, antes de que el humano comenzara a ser consciente, un poco más civilizado y educado descubrió las guerras, la bomba atómica y la contaminación global. Y algo que me molesta más que una profecía bíblica, es ver cómo el humano y no Dios la, cumple.

Es la realidad, a nuestros dueños les importa un bledo a usted y a su familia y aún estamos a tiempo para el cambio, para el cambio de la conciencia colectiva y para el cambio hacia una mejor sociedad. La revolución es ahora... se parte de ella.
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