miércoles, 21 de diciembre de 2016

Carta a la Vicepresidente de la República, señora Margarita Cedeño de Fernández

Orbis Beltré
Por Orbis Beltré

Respecto al aborto terapéutico legal en los términos que se han planteado en los artículos 107, 108, 109 y 110 del Código Penal dominicano que se propone, el debate que usted sugiere, después del señor Presidente Danilo Medina haber observado y devuelto al Senado el Código en cuestión, no es sensato.

¡No hay qué debatir!

El asunto no es complicado. Aborto legal:

1- Cuando sea para salvar la vida de la embarazada.
2- Cuando el embarazo sea por causa de violación o de incesto.
3- Cuando científicamente se compruebe que el feto es incompatible con la vida.

¿Que usted, por su condición de cristiana y por su moral cristiana, no abortaría nunca?

Pues a usted nadie se lo debería impedir nunca. Usted, porque es cristiana y por su moral cristiana, lleve su embarazo hasta las últimas consecuencias, sin importar que su médico le diga que usted no sobrevivirá a ese embarazo.

¿Que usted, por su condición de cristiana y por su moral cristiana, no abortaría nunca?

Pues a usted nadie se lo debería impedir nunca. Usted, porque es cristiana y por su moral cristiana, lleve su embarazo hasta las últimas consecuencias, aunque su embarazo sea el resultado de un incesto; lleve su embarazo hasta las últimas consecuencias, aunque dicho embarazo haya sido el resultado de que un delincuente una madrugada entró a su casa, asesinó a su marido, a sus hijos, y luego la golpeó, la amordazó y la violó a usted, señora Margarita Cedeño de Fernández, Vicepresidente de la República.

¿Que usted, por su condición de cristiana y por su moral cristiana, no abortaría nunca?

Entonces usted, porque es cristiana y por su moral cristiana, continúe su embarazo hasta las últimas consecuencias, aunque la ciencia haya comprobado que el feto que usted lleva en su vientre no tiene cerebro, no tiene ojos, no tiene pulmones, no tiene nariz, no tiene columna vertebral, no tiene brazos ni piernas, y que no sobrevivirá al nacimiento.

Señora Margarita Cedeño de Fernández, Vicepresidente de la República, si usted jamás abortaría, sin importar las circunstancias ni las consecuencias, porque usted se siente cristiana y por su moral cristiana, usted está en su derecho, y se le respeta. Pero así mismo, usted, porque se sienta cristiana y por su moral cristiana, no tiene derecho a conculcar el derecho de las demás mujeres que no estarían de acuerdo con su criterio sobre mantener un embarazo sin importar las circunstancias ni las consecuencias.

Se le exige que sea sensata, señora Margarita Cedeño de Fernández, Vicepresidente de la República.